
Una mañana reciente, me levanté temprano y recordé una pregunta que le hice al Espíritu Santo hace unos 30 años. Iba conduciendo por el norte de Edmonton y me detuve ante un peatón que cruzaba la calle.
Para representar a este hombre, describiría su apariencia como la de una persona sin recursos, con mala suerte y posibles problemas mentales. En mis pensamientos, en mi mente, sin malicia, formulé esta pregunta honesta y sencilla: "Dios, ¿por qué creas a gente así?". Inmediatamente, el Espíritu Santo dijo: "Para mi gloria".
Esa respuesta me ha acompañado durante más de 30 años. A menudo pienso: "¿Qué tiene de 'glorioso' un vagabundo maloliente, atribulado, afligido y deprimido? (Imagina a todas las personas que has visto en tu vida que encajan en esta descripción. ¿Te hace sentir que rezuman 'Gloria'?)
En realidad, estar maloliente, sudoroso, con mal aliento y el pelo enmarañado NO es glorioso. Estar atribulado y afligido NO es glorioso. Estar deprimido, adicto, fuera de sí NO es glorioso. Esto no tiene sentido. Glorioso es triunfante, exitoso, con la mente en su sano juicio, seguro y fuerte.
Entonces, ¿qué significa "Para Mi Gloria"?
TODOS fuimos creados para expresar y reflejar la Gloria de Dios. La creación revela al Creador. Incluso cuando los efectos del pecado intentan enterrarla y ocultarla, esta gloria está ahí, esperando resucitar de entre los muertos. La gloria de Dios aún puede brillar, como la luz a través de las grietas de una vasija de barro rota. Dios usa a los débiles, a los rechazados, a los ocultos, a los aparentes. Olvidamos revelar Su Gloria.
Así que veamos a quienes nos rodean como Dios los ve. Todos fuimos creados a imagen de Dios. Todos tenemos valor. Todos estamos diseñados para reflejar a Dios y quién es Él. Gracias, Dios, por tu amor y por la sangre de Jesús que nos limpia y nos saca del pozo profundo y oscuro que esconde quiénes somos para ser creados.
Sal hoy y refleja la gloria de Dios en tu mundo.
Matthew Blacklock
Matt y Kerry Blacklock han trabajado con niños, jóvenes y familias marginadas en Canadá y Centroamérica desde 1996. Han visto sanar a personas pobres, dolidas, abusadas y olvidadas a través de la atención, la terapia familiar y el deporte. Creen en la reconciliación familiar y se esfuerzan por ver la sanación de niños y familias en Guatemala. Les encanta la vida al aire libre, el senderismo, correr, bailar y todo tipo de deportes. Tienen cuatro hijos adultos: Rubi, Abby, Hayley y Liam, quienes los han acompañado en todas las locas aventuras que han vivido. Su lema en la vida es: "Usar lo que se te da bien para ayudar a los demás e inspirar a otros a usar lo que ellos saben hacer para ayudar a los demás".
